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Yotam Feldner es investigador en el Middle East Media Research Institute  con base en Washington.20 de junio de 2001

http://libertefemmepalestine.chez-alice.fr/crimes_d_honneur_pourquoi_les_auteurs.html

Crímenes de "Honor": ¿Por qué sus autores salen tan bien parados?


El  31 de mayo de 1994, Kifaya Hussayn, joven jordana de 16 años, fue atada por su hermano de 32 años a una silla, le dio un poco de agua  y le hizo recitar una oración islámica. A continuación le cortó el cuello. Inmediatamente después, aquel se abalanzó a la calle, agitando el cuchillo ensangrentado y llorando: "He matado a mi hermana para lavar mi honor". ¿El crimen de Kifaya? Había sido violada por otro hermano, un hombre de 21 años. ¿El juez y el jurado? Sus propios tíos que convencieron a su hermano mayor de que Kifaya era "una deshonra demasiado grande como para que la familia le permitiera vivir" (1) Al asesino le cayeron 15 años pero la sentencia fue inmediatamente reducida a 7 años y medio, una pena extremadamente severa según las normas jordanas.

Hoy en día, los crímenes de honor se encuentran principalmente difundidos en el seno de las poblaciones musulmanas (2). Este artículo analiza las circunstancias sociales, legales y religiosas de los crímenes de honor en un estado musulmán - Jordania- donde según los informes oficiales jordanos, los crímenes de honor conducen a la muerte de 20 a 25 mujeres por año (el número real es probablemente bastante más elevado, al disfrazarse como suicidios o accidentes algunos de esos asesinatos: un informe del departamento de estado americano de 1998 cifra en unos cien el número anual de ellos) (3) Jordania ofrece un interés particular debido a una campaña lanzada en 1999 cuyo objeto era la abolición de la reducción de pena prevista para los crímenes de honor, campaña que encontró la oposición feroz  de las fuerzas conservadoras del parlamento jordano. La controversia hizo saltar a la luz ciertas tesis y doctrinas normalmente no explicitadas  y cuyas implicaciones conciernen a los musulmanes de todas partes del mundo, incluidos los de occidente. El artículo comprende así mismo ejemplos tomados de las sociedades egipcia y palestina.

Dos tipos de honor

Para comprender la naturaleza de estos crímenes debemos poner en perspectiva la noción de honor en la sociedad árabe tradicional, la cual distingue dos tipos diferentes:
sharaf e ´ird. (4)  Con  se sharaf   se designa  tanto el honor de una unidad social, como la tribu o la familia, como el de los individuos, y está sujeto a fluctuación positiva o negativa. El fracaso de un individuo en seguir lo que se define como conducta moral adecuada debilita el estatus social de la familia o de la unidad tribal. Por otro lado, el sharaf de la familia puede ser realzado por comportamientos modélicos tales como la hospitalidad, la generosidad, el valor en el combate, etc. En resumen, sharaf se corresponde aproximadamente al concepto occidental de dignidad.

Por el contrario, ´ird no designa más que el honor de las mujeres, y su valor no puede más que degradarse. Se corresponde más o menos con el concepto occidental de "castidad" y de "pureza". E igual que ocurre con estas nociones, un comportamiento moral ejemplar no puede reforzar el ´ird de una mujer, pero la conducta contraria puede acarrear daños irreparables. Además, ´ird prevalece sobre sharaf: el honor de la familia árabe o de la tribu, el respeto que se le reconoce, puede verse gravemente afectado cuando la castidad de una de sus mujeres es violada o cuando su reputación es manchada. En consecuencia, la violación del honor de una mujer requiere una acción drástica, como explica Tarrad Fayiz, un líder tribal jordano: "Una mujer es como un olivo. Cuando los gusanos de la madera roen una rama, hay que podar para que la sociedad permanezca limpia y pura". (5)

Los comportamientos corresponden a una violación del honor familiar no están codificados de una manera precisa. Básicamente hace falta que una mujer  establezca con un hombre un contacto que podría ser interpretado ser interpretado por la sociedad como íntimo. Un contacto de ese tipo puede ser insignificante: una chica jordana de 15 años fue lapidada hasta morir por su hermano porque la observó "caminando en dirección a una casa en la que vivían  hombres jóvenes solos" (6) En cuanto a la violación, la sociedad considera a la mujer violada como no una víctima que debe ser protegida sino como alguien que degrada el honor familiar, y los parientes cercanos elegirán borrar la vergüenza quitándole la vida. Si esto no se hiciera, el deshonor familiar se vería aun más incrementado.
Pero el asesinato no es el único remedio contra la violación u otros atentados contra la castidad de la mujer. Una alternativa consiste en parapetar a la mujer tras un matrimonio. Se supone que el marido debe ser aquel que la ha violado, aunque también sea factible casar a la mujer con otro hombre. Por ejemplo, si el violador es el hermano y el matrimonio es imposible, la familia puede buscar a otro hombre para casarlo con la víctima. Este recurso al matrimonio se ve como apto para reparar la ofensa supuestamente cometida por la víctima de la violación contra su familia y en cuanto tal goza de la aprobación legal del estado. (7) Así, una víctima de violación decide contraer matrimonio en Jordania o en cualquier otro país árabe de Oriente Medio, las diligencias penales se interrumpen pero el violador se expone a verse de nuevo procesado si se divorcia de su mujer en los cinco años siguiente "sin razones legítimas". (8) Esta costumbre goza de apoyo en lugares inesperados; un abogado de un grupo de derechos humanos en El Cairo mantiene que "meter a un violador en la cárcel no ayuda a nadie...pero si se casa con la víctima, eso será de ayuda para ambos, dándoles una oportunidad de empezar desde cero y protegiendo a la chica de una estigmatización social infamante." (9) Sin embargo, las autoridades islámicas en Jordania y Egipto han mostrado recientemente su oposición a esta ley, afirmando que una actuación de este tipo no se halla prescrita en el Corán, por lo que piden su abolición. (10)


Segunda Parte