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La sangre de Gaza y los vampiros
31 de enero de 2009,
Por Mshari Al-Zaydi (en la revista Ashar Al-Awsat)

Parece como si el objetivo del derramamiento de sangre en Gaza y de las lágrimas derramadas por su pueblo  hubiera sido decir  a los árabes y al resto del mundo ¡es con Hamas con quien tenéis que hablar!

El cabecilla del politburó de Hamas Jalid Mishal llamó la atención el pasado día 21 de enero por hablar de la "divina victoria", durante su "divino discurso" televisado desde Damasco, la capital de Hamas. "Ha llegado la hora de que vengáis a hablar con Hamas", dijo aquel (Asharq Al-AswaT, 22 de enero de 2009).

A esta declaración de Jalid Mishal se le ha dado un gran eco en el vecino Egipto a través de los Hermanos Musulmanes (HM). Essam El Erian, figura prominente y teorizador de los HM, escribió un artículo celebrando la victoria de Hamas y analizando las diversas maneras en que aquella puede aportar réditos tanto a Hamas como a la Resistencia árabe en general. Hace aquel una lista de todos los logros obtenidos por Hamas (o más bien, obtenidos a medias, dada la brutal e indiscriminada reacción de Israel), los cuales, desde la óptica de la los Hermanos Musulmanes de Egipto, pueden transformarse en logros propios, aptos para ser usados en contra del gobierno egipcio y de todos aquellos gobiernos árabes que se muestran incapaces de dar cumplimiento a la sharía islámica y de llevar a cabo la yihad en línea con su visión de las cosas.

Decía El Erian que Hamas es "un actor regional que debe ser tomado en consideración".
Y aconsejaba a sus hermanos de todo el mundo que inviertan en la victoria de Hamas. Y lo que resulta aún más peligroso de los comentarios de El Erian es que explícitamente haya dicho que los recientes acontecimientos de Gaza deben usarse para aumentar la tensión interior y "para producir un impacto político en el gobierno" (Al Hayat, 26 de enero de 2009).

Hamas y los que la apoyan en el mundo islámico -Irán, Siria y otros países "perdidos"- estaban necesitados del crimen de Israel en Gaza. Israel no se ha echado para atrás ni ha mostrado un ápice de humanitarismo o responsabilidad por lo que ha hecho. No le preocupa la magnitud del daño que ha causado ni que este haya saboteado el proceso de paz. A pesar de ello, yo verdaderamente pienso que este, más que ningún otro,  es el momento justo para comenzar un proceso que resuelva definitivamente el conflicto. Por lo que aquellos que se muestran tan felices de sacar provecho de los sucesos de Gaza, lo están haciendo en su propio interés.

La sangre es un líquido lleno de vida; de hecho es en si mismo vida, y la sangre del pueblo de Gaza está siendo embotellada por individuos que se nutren de ella como si fueran vampiros.

Mientras la sangre de los palestinos salga tan barata a aquellos que presumen de defenderlos, no habrá problema en derramar sangre palestina, ya la derrame Israel o aquellos que se benefician del desastre causado por Israel.

Esta sangre es realmente barata para algunos líderes de Hamas ¿No fue acaso el presidente adjunto del politburó de Hamas (Abú Marzuk) el que dijo durante la conferencia que pronunció en Damasco "Hemos perdido a 1.500 mártires pero nuestras robustas mujeres y esforzadas hermanas han dado a luz a unos 3.500 niños palestinos durante los ataques israelíes", (Asharq-al-Awsat, 26 de enero)?

¿Hablaba aquel de madres, de hombres jóvenes y viejos que tienen sus propios sueños y sentimientos y a quienes no les importan lo más mínimo las vanas ilusiones y proyectos de Hamas? La verdad es que sonaba como si estuviera hablando de la producción de pollos.

Qué extraño resulta todo...

¿No anunció Abú Obeida, el portavoz de las Brigadas Qassam, la rama militar de Hamas, la victoria de Hamas mientras los edificios destruidos estaban aun en llamas y los cuerpos bajo los escombros esperaban para ser retirados -según la agencia de noticias SANA? A tenor de sus palabras,  los miembros de las Brigadas Qassam habrían matado al menos a 80 soldados israelíes durante la carnicería de Israel en Gaza.  Luego, en una conferencia de prensa realizada tras el anuncio del cese al fuego, Abú Obeida dijo que  como resultado de los ataques lanzados por Israel las Brigadas Qassam habían perdido (únicamente) 48 mártires. Es decir, que aquel cuenta los muertos tomando en consideración tan solo a las bajas de Hamas y sin consideración alguna a los 1.315 civiles palestinos que resultaron muertos y los 90.000 que tuvieron que refugiarse en la estrecha franja de Gaza,  ni a las miles de casas que resultaron destruidas. Sin embargo todavía se están retirando cuerpos de debajo de los escombros y el coste del destrozo causado se evalúa en unos dos mil millones dólares.

No obastante la víctima indirecta de esta guerra ha resultado ser  la reputación de Hamas, por cuanto se ha visto que esta actúa de forma políticamente irresponsable y temeraria y que es una organización que juega con las vidas de la gente, siguiendo las pautas de una corrupta hoja de ruta, sea o no sea ésta iraní.

Pero ¿cómo convencer de esto a las masas que escuchan los discursos embaucadores?

El papel que juegan Irán y Siria, su utilización de la cuestión de Gaza (temas estos que serán pronto tratados por la nueva administración americana), así como el beneficio que obtiene Hamas presionando a gobiernos árabes que se muestran hostiles a sus proyectos y a sus verdaderos objetivos, como los de Arabia Saudí, Jordania o Egipto, resultan ahora claros para todos aquellos que no se dejan engañar por eslóganes ni manipular fácilmente.
La cuestión de la última carnicería ocurrida en Gaza ha sido tratada por numerosos articulistas. Presentándose a si mismos como  respetables analistas más que como gente que arenga a las masas para que se manifiesten, aquellos han adoptando un punto de vista moral sobre dicha cuestión, señalando la falta de humanidad de Israel y de sus acciones en la lucha por el poder y por la defensa de sus intereses en Oriente Medio. Da la impresión de que lo que se espera de analistas y articulistas es que rellenen columnas con apelaciones a condenar y manifestarse contra Israel por su falta de "humanidad", lo que está fuera de lugar en el análisis del conflicto y de los intereses en juego. Aunque renunciáramos a tratar seriamente la cuestión, e hiciéramos ondear las banderas y las consignas contrarias a Israel -que merece ser llevado ante los tribunales por los crímenes cometidos-, la cuestión seguiría ahí: ¿hay que ver la falta de humanidad como una cuestión unidireccional? ¿dónde está la humanidad de Irán y sus aliados explotando  la sangre del pueblo de Gaza en provecho de sus proyectos políticos? ¿dónde está la humanidad en los discursos pronunciados por Jalid Mishal, Abú Marzuk y Abú Obeida, que menosprecian la sangre de los inocentes niños y mujeres de Gaza, mientras que esta resulte "rentable" para Hamas?

¿Qué clase de humanidad permite a Mishal pedir, nada más terminar la tragedia de Gaza, que se reconozca a Hamas?

En mi opinión el último partido que ha invertido esta vez en el negocio de la sangre palestina es la Hermandad Musulmana, tanto en Egipto como en cualquier otro lugar. La HM ha intentado conducir la marea de sangre en Gaza, en la creencia de que esta le ayudará a hacer realidad su aspiración de crear un estado gobernado por ella. Si este sueño se hiciera realidad, el tono revolucionario, yijadista y combativo que emplea actualmente se volvería más negociador y pragmático cuando se dirigiera a occidente, por la simple razón de que su objetivo (alcanzar el poder) se habría logrado.

Esta vez, la Hermandad Musulmana ha sido clara respecto a sus propósitos: destruir el régimen existente y establecer otro gobernado por ella sobre los escombros del anterior. El pretexto de las heridas causadas a Palestina está siempre a mano para hacer uso de él. Así pues, cualquier intento de lograr la paz, iría en contra de los intereses de la Hermandad. Podría ser que esta aceptara una tregua y se mostrara tolerante, del mismo modo que El Erian aconsejó a Hamas que aceptara la tregua y entonces debatiera de forma "gradual" sobre las fronteras de 1967. Sin embargo la causa palestina en si (para cuya resolución habrá que poner gran empeño, y de la que tanto Hamas como la HM sacan demagógicamente partido mediante el discurso que apela a liberar Palestina desde el río hasta el mar, y que sitúa la solución del problema en las manos de los árabes y los musulmanes únicamente) es política e ideológicamente una mina de oro para la Hermandad Musulmana.

Si esta mina de oro ideológica que representa Palestina persiste, la destrucción continuará entonces su curso y se repetirá lo de Hamas, lo de Gaza, habrá de nuevo manifestaciones, situaciones despóticas, más agitación, más manipulación ideológica y más sanguijuelas, hasta que la sangre de los palestinos se agote o los vampiros de Irán o de la HM se sacien; y todo ello a menos que los árabes y musulmanes usen sus mentes para intentar detener el derramamiento de sangre. Israel sería entonces la primera víctima de este despertar de la inteligencia árabe, pues el pensamiento es siempre superior a la fuerza bruta.