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Daily Mail
29 de enero de 2007

Extracto del artículo:
El multiculturalismo "lleva a los jóvenes musulmanes a rechazar los valores británicos"


Según un informe reciente, la doctrina del multiculturalismo ha alienado a toda una generación de jóvenes musulmanes y los ha vuelto cada vez más radicales.
En claro contraste con sus padres, un número creciente de aquellos simpatiza con enseñanzas radicales del islam, alcanzando el 40% los que desearían que se impusiera la Sharía en Inglaterra.

El estudio ha descubierto una gran mayoría apoya el uso del velo por las mujeres,  las escuelas islámicas e incluso  la pena de muerte para aquellos musulmanes que cambian de religión.

Más alarmante aun, un 13% de jóvenes musulmanes reconoció "admirar" organizaciones tales como Al Qaeda, que están preparadas para "atacar a occidente".

El sondeo muestra una fractura entre las actitudes de los musulmanes que tienen entre 16 y 24 años, la mayor parte de los cuales nacieron en Inglaterra, y los de la generación de sus padres, que en su mayoría emigraron al país.

Un informe publicado junto con el sondeo -  que ha sido encargado por el Centro de Investigación Policy Exchange, de tendencia conservadora, y llevado a cabo por Populus -, señalaba que la doctrina del multiculturalismo era en parte responsable de ello.
 
Algunos ministros socialistas han mostrado recientemente su desacuerdo  con la idea de que las diferentes comunidades  no han de integrarse entre sí necesariamente sino que cada una debe mantener su propia cultura e identidad.

Trevor Philips, presidente de la Comisión para la Igualdad Racial, y el Doctor John Sentamu, arzobispo de York, han expresado también serias dudas sobre el multiculturalismo.

Según Munira Mirza, principal artífice del informe: "La aparición de una fuerte identidad musulmana en Gran Bretaña es resultado, en parte, de las políticas  multiculturales que se han venido implementando desde comienzos de los años ochenta, que han puesto el acento en las diferencias en detrimento de una identidad nacional compartida y han compartimentado al pueblo en función de adscripciones étnicas, religiosas o culturales."

El sondeo efectuado entre 1000 musulmanes, número ponderado que representa la población total de estos en todo el país, ha puesto de relieve que un número creciente de jóvenes siente que tiene menos en común con los no musulmanes que lo que tenían sus padres.

Mientras que solo un 17% de los mayores de 55 años mostraba su preferencia a vivir bajo la Sharía, ese número se incrementaba hasta el 37% en la población comprendida entre los 16 y los 24 años.

La Sharía, cuya aplicación es habitual en bastantes lugares de Oriente Medio, prevé la lapidación o la amputación como penas normales para ciertos delitos.

Aquella constituye además un código religioso sobre cómo vivir, estableciendo tanto las normas dietéticas como las referidas a la manera de vestirse.
La policía religiosa es responsable de conducir a los sospechosos ante tribunales especiales.
El estudio realizado mostró que solo un 19% de los musulmanes mayores de 55 años prefiere llevar a sus hijos a escuelas públicas islámicas, mientras que ese porcentaje se eleva al 37% en la población entre 16 y 24 años.

Si un musulmán se convierte a otra religión,  un  36% de la población comprendida entre los 16 y 24 años piensa que este hecho debe ser castigado con la muerte, en contraste con el 19% de los mayores de 55 años.

De acuerdo con el sondeo, el 74% de los comprendidos entre los 16 y 24 años de edad prefieren que la mujer musulmana lleve el velo, bajando este porcentaje al 28%  entre los mayores de 55 años.

El informe realizado por la Sra. Mirza, británica hija de inmigrantes pakistaníes, concluye que algunos grupos de musulmanes han exagerado los problemas de "islamofobia" entre los británicos no musulmanes, lo que ha acentuado la sensación de los musulmanes de ser víctimas de estos últimos.

La inmensa mayoría de los musulmanes -el 84%- cree que han sido tratados justamente por la sociedad británica.
Y solo en torno a un cuarto - el 28%- cree que las autoridades británicas "se han  pasado de la raya" en su intento de no ofender a la comunidad musulmana.

El gobierno ha sido acusado de no haber sido capaz de parar los pies a los llamados "predicadores del odio".

Nadie ha sido procesado en aplicación de las leyes especialmente aprobadas para abordar ese problema. Al clérigo radical, Abu Hamza, se le permitió durante años  dar discursos incitando al extremismo, antes de ser  finalmente procesado, aunque lo fue en virtud de otras leyes y solo bajo la amenaza de que si no sería extraditado a los EEUU.
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