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La mentira piadosa: Tariq Ramadán, islamista y tergiversador
Ibn Warraq
City Journal, 29 de febrero de 2008


En los años noventa, los progresistas occidentales, alarmados por la presencia de fundamentalistas islámicos entre ellos, volvieron la mirada, en su desesperación, hacia los musulmanes que catalogaban de "reformistas" o "avanzados".

Uno de dichos reformistas era Tariq Ramadán, un universitario de origen suizo. Ramadán se ganó la confianza de muchos en Occidente, entre ellos, el Gobierno británico que le pidió que formara parte de su Grupo de Trabajo sobre la Prevención del Extremismo Islámico. Pero, tal como lo demuestra Caroline Fourest en su libro magníficamente documentado, editado en francés en 2004, Ramadán no es una figura válida.

Fourest deja al descubierto el arte de la duplicidad de Ramadán, que engloba todo un repertorio de subterfugios retóricos,  desde el doble lenguaje equívoco al eufemismo y  las mentiras por omisión.

Ramadán afirma que el acepta la ley en las democracias occidentales hasta tanto dicha ley "no me obligue a hacer algo en contradicción con mi religión"; llama "intervenciones" a los actos terroristas cometidos en Nueva York, Madrid y Bali; pretende ser un "reformista", pero define el término excluyendo de él la noción de "reformista progresista". En una de sus intervenciones televisivas dijo al auditorio que creía en la teoría de la evolución, pero descuidó mencionar que su libro Is Man Descended from the Apes? A Muslim View of the Theory of Evolution (¿Desciende el hombre del mono? Enfoque islámico de la Teoría de la Evolución), argumenta a favor del creacionismo. También critica a Arabia Saudí como "tradicionalista y reaccionaria", pero omite mencionar que su reverenciado padre ayudó a los saudíes a convertirse en los adalides del Wahabismo.

No sorprende, pues, que según el Comité Permanente de Bélgica para el Control de los Servicios de Inteligencia  "Los servicios de seguridad del estado han informado así mismo de que los discursos moderados que Tariq Ramadán hace en público no siempre se corresponden con las declaraciones que aquel hace de forma confidencial en los círculos islamistas, donde es mucho más crítico con la sociedad occidental".

El doble lenguaje de Ramadán forma parte de una estrategia de simulación a largo plazo, cuidadosamente calibrada, y perfectamente justificada mediante la doctrina islámica de la taqiyya, una doctrina de la "mentira piadosa" o simulación religiosa.
Que Ramadán es un impostor es algo que se desprende incluso de los títulos que se adjudica libremente a sí mismo. Afirma que es Profesor de Estudios Islámicos (Facultad de Teología de la Universidad de Oxford), y la biografía contenida en la solapa de su libro Los Musulmanes de Occidente y el Porvenir del Islam, lo describe como "profesor  de filosofía en la facultad de Ginebra y profesor de estudios islámicos en la Universidad de Friburgo (Suiza)". Pero la periodista Gudrun Eussner ha demostrado que Ramadán es un simple investigador en el St. Anthony's College de Oxford, donde no ha dado más que un par de conferencias. E igualmente, aquel no es tampoco profesor en Ginebra, especialmente no lo es en la Universidad. Ha sido profesor en un nivel preuniversitario en el Colegio de Saussure, y ha trabajado como "investigador asociado", en la Universidad de Friburgo, impartiendo un curso de dos horas cada dos semanas de "Introducción al Islam".

Que Ramadán sea el nieto de Hassan al-Banna, fundador de Los Hermanos Musulmanes y fundamentalista fanático que quiso imponer el totalitarismo islámico sobre el planeta, sería un reproche injusto que hacer a aquel si no fuera por sus  elogiosos escritos sobre su abuelo. En diversas entrevistas televisadas Ramadán ha mostrado orgullosamente la fotografía de Al-Banna. "Yo reivindico este legado, pues si hoy en día soy un pensador, es porque este legado ha sido una inspiración para mi", declaró  al diario belga, Journal du Mardi, en 2004. Y aun más explícito fue en su conversación con Alain Gresh, publicada en el Monde Diplomatique: "He estudiado las ideas de Hassan al-Banna con el máximo cuidado y no hay en ese legado nada que yo rechace. Su relación con Dios, su espiritualidad, su misticismo, su personalidad, de igual modo que sus reflexiones críticas sobre el derecho, la política, la sociedad y el pluralismo, son para mi un testimonio de sus cualidades espirituales y humanas... Su compromiso es también una razón para que continúe suscitando en mi, respeto y admiración". De hecho Ramadán escribió una tesis universitaria cercana a la hagiografía (el estudio de los santos) sobre Al-Banna. El Jurado de la Universidad de Friburgo la rechazó por excesivamente partidista y acientífica.

En noviembre de 2003,  en un debate televisado con Nicolás Sarkozy, entonces ministro del interior, Ramadán  se vio sometido a una pregunta acerca de su hermano Hani, que había justificado la muerte por lapidación de los adúlteros. En lugar de condenar pura y simplemente esta costumbre bárbara, Ramadán respondió: "Yo estoy a favor de una moratoria para que cese la aplicación de esa clase de castigos en el mundo musulmán. Lo importante es que las mentalidades evolucionen. Lo que se necesita es un enfoque pedagógico". En otros términos, Ramadán quería, según lo que nos informa el diccionario sobre el significado de la palabra "moratoria": "aplazamiento jurídicamente autorizado de la ejecución de una obligación"- una prohibición temporal.

Fourest  proporciona numerosos ejemplos de mentiras descaradas de Ramadán, aunque hay uno entre ellos que destaca. Tiene que ver con la Banca Al-Taqwa, fundada por dirigentes de los Hermanos Musulmanes y clausurada por el gobierno suizo en diciembre de 2001 por su financiación del terrorismo, sus vínculos con Hamas, Al Qaeda, y el GIA argelino. Ramadán afirma que su familia no tenía implicaciones con al A-Taqwa: "Nosotros no hemos mantenido ningún tipo de contacto con la banca. El hecho de que nuestro apellido figure en su fichero de direcciones no significa nada". Esto último es inexacto; Said Ramadán, el padre de Tariq fue uno de los fundadores de Al-Taqwa (otros fundadores de Al-Taqwa fueron activos partidarios de Hitler durante la Segunda Guerra Mundial).

¿Condena verdaderamente el terrorismo Tariq Ramadán? Otra vez afirma este, con gran ambigüedad, que los actos terroristas se justifican "contextualmente". Durante el máximo apogeo de las revueltas de los jóvenes árabes en Francia en 2005, Ramadán declaró a la cadena de televisión France 5, "La violencia es legítima". Pese a que Ramadán haya negado siempre tener contactos con terroristas en Europa, Jean-Charles Brisard, un experto internacional sobre financiación del terrorismo, recogió pruebas que indicaban lo contrario. Brisard cita por ejemplo una memoria de 1999 de la Dirección General del la Policía española, que indica que Ahmed Brahim (que cumple actualmente una pena de diez años por incitación al terrorismo)  "mantuvo contactos regulares con figuras importantes del islam radical, tales como Tariq Ramadán".
Brisard menciona también a Djamel Beghal, quien en su primera aparición ante el tribunal tras imputarle por un juez francés el haber participado en un complot  terrorista abortado contra la embajada americana en París, declaró que, antes de 1994 "había tomado parte en curso impartidos por Tariq Ramadán", signo evidente de la influencia de las enseñanzas de Ramadán en la formación de los jóvenes islamistas radicales, Beghal fue condenado a diez años de prisión en marzo de 2005. Brisard cita documentos de las diligencias donde se documenta el interrogatorio de Beghal por las autoridades de los Emiratos árabes unidos en los que Beghal afirma que su compromiso religioso comenzó en 1994, cuando se le encargó la redacción de las declaraciones de Tariq Ramadán - lo que significaba para él, según una traducción realizada por el cotidiano Le Temps, que había ayudado a preparar los discursos de Ramadán.

Cita, por último, Brisard una nota de 2001 de los Servicios de información suizos que establece que "los hermanos Hani y Tariq Ramadán han coordinado una reunión que tuvo lugar en 1991 en Ginebra, a la cual asistieron Ayman Al Zawahiri y Omar Abdel Rahman". Al Zawahiri es un importante dirigente de Al Qaeda y uno de los lugarteneiente de Osama Bin Laden; Rahman era el planificador del ataque de 1993 contra el World Trade Center, y cumple actualmente una pena de reclusión a perpetuidad en los Estados Unidos.

Fourest ha prestado un servicio inestimable. Ha demostrado con bastante competencia que Ramadán es un peligroso radical que, lejos de modernizar el islam, intenta realmente islamizar la modernidad. Ramadán, dotado de una capacidad y de un carisma innegables, pero sin ningún respeto o adhesión hacia los valores occidentales de libertad, envenena los espíritus de los jóvenes musulmanes en Occidente. Expande su mensaje mediante sus apariciones en los medios, así como con la venta  de cientos de miles  de casetes editados por Tawhid, una editorial islamista que mantiene estrechos vínculos con la Hermandad Musulmana. Bajo la influencia de Ramadán, los jóvenes islamistas desarrollan una gran animadversión hacia los valores occidentales y sueñan con crear una teocracia islamista totalitaria, no ya solo en el corazón de Europa, sino finalmente en el mundo entero, de modo que, en palabras de al-Banna, "la bandera del islam...ondee victoriosa sobre todo el género humano".