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El islamointegrismo árabe, una cultura del odio, por Moha Moukhlins (journal Agraw Amazigh), 8 de abril de 2009,


El artículo que titulé "Les Arabes dans l'impasse de la chaussure", publicado en el diario AGRAW AMAZIGH y los sitios
www.amazigh.or <http://www.amazigh.or> y www.afrique-du-nord.com <http://www.afrique-du-nord.com>, ha suscitado múltiples reacciones, tan diversas como sus autores. Esta circunstancia me ha impulsado a reaccionar para "hundir más el clavo", o, en términos más jurídicos, para ejercer mi derecho a réplica.

No soy partidario de lo "políticamente correcto", equivalente, entre nosotros, a la opción por el proxenetismo político,  y siendo un militante amazigh de base,  mi conciencia me obliga a no ceder ante un discurso falaz esgrimido por un poder arabista y liberticida, que navega a la vista de todos.

Soy alérgico a los discursos paternalistas hipócritas. Y me reafirmo, por tanto, en que los árabes viven su decadencia. Su civilización es anacrónica, obsoleta, construida sobre fantasías, espejismos y delirios. Su supervivencia depende del maná del petróleo, que terminará por agotarse. Es su destino.

 El "mundo árabe" es un conglomerado de déspotas y dictadores, de regímenes esclavistas marcados por el nepotismo. Para juzgar estas actitudes basta una mirada al déspota de Jartún que sigue paseándose dentro de "ese mundo cerrado", siendo recibido aquí y allá por iracundos dictadores árabes.

Me niego a claudicar frente a una ideología árabe que inspira terror, como último recurso. Estoy en contra de los seguidores del adoctrinamiento ciego y voluntario. De esos paranoicos que, si dejaran de odiar, perderían su fe. ¿Como alinearme con una cultura árabe integrista, corrompida por los Ulemas musulmanes, aquí en Marruecos y en todas partes, que persisten en afirmar, con el apoyo que le prestan los hadices, que los judíos, el auténtico pueblo de las escrituras, vivero de creatividad e innovación a nivel mundial, son unos monos y unos cerdos, afirmación que ha sido incluida en un texto de examen para diploma en una academia del Ministerio de Educación Nacional de Marruecos, en 2009? En medio de la nebulosa que rodea este incidente  ¡ninguna medida se ha adoptado aun contra el "educador" que programó la ignominia!

Yo soy amazigh y lucho por el pueblo amazigh - excepto por aquellos amazighs alienados, en busca de privilegios-; pueblo que ha elegido vivir la vida de su elección y no la que le quieren imponer.

Este pueblo toma como referencia los valores universales, juzga escandaloso el matrimonio de chicas menores de 18 años y asombrosa la promesa de las 72 vírgenes que se garantiza a los creyentes para el más allá, junto con un pene en erección permanente las 24 horas del día; y se opone a todas las fatuas dictadas por fanáticos anquilosados y obcecados. Esos ulemas del serrallo que se arrogan el derecho arbitrario a juzgar la elección y el modo de vida de los ciudadanos, con la complicidad de un poder liberticida. Esos ulemas que siguen lanzando imprecaciones contra los Pokemon y desbarrando sobre el ayuno en los países donde amanece a medio día.

Yo denuncio enérgicamente el silencio del Estado y de las organizaciones de derechos humanos (OMDH, AMDH, CCDH...) frente a la política esclavista de las monarquías árabes de Oriente Medio, frente el etnicidio fomentado en Darfour...En Arabia Saudita, en 2002, la policía religiosa, la inquisición integrista árabe, impidió a unas estudiantes salir de su escuela en llamas, por no encontrarse vestidas según las reglas islámicas. Balance: al menos 15 de ellas muertas, según la policía de la mafia de Al Saud, o una centena según  las ONG internacionales.

Los árabes se encuentran bajo el control de una ideología mortífera que transforma a los ciudadanos en criaturas irracionales, dominadas por los instintos. De hecho, el integrismo árabe es incapaz de formar ciudadanos normales, naturales, que actúen con espontaneidad e interactúen con la vida. La perspectiva tópica y totalitaria árabe, que encuentra refugio en una visión maniquea del mundo y en el recurso desesperado a la teoría de la conspiración,  reduce la historia de ese Occidente, que les ha sacado de las tinieblas y de la ignorancia, a la invasión de Irak y al conflicto de Gaza.

¿De qué manera podría esta ideología enfermiza explicarnos sus efectos benéficos "universales", al mismo tiempo que Zarkaui y otros terroristas filman a sus rehenes degollados ante las cámaras, tras la lectura de los versículos del Corán? Actos bárbaros sostenidos y justificados, islámicamente hablando, por predicadores oficiales de Arabia Saudita, de Qatar y de otros regímenes teocráticos árabes.  Actos de terror que retransmite Al Jazeera, medio que actúa como caja de resonancia de los integristas de toda laya.

Critican los árabes Guantánamo ¡que acaba de ser clausurado por Obama! Pero nada dicen sobre las decenas de gulags árabes, edificados por los déspotas árabes para encerrar en ellos a las voces que osen desafiar la tiranía y la esclavitud, en Egipto, en Siria, en Arabia, en Libia, en Argelia... ¿Como pueden pretender compresión los árabes-musulmanes cuando muestran su júbilo cada vez que un fanático se hace saltar por los aires en una mezquita chiíta, un tren, un restaurante o un mercado?

Los árabes luchan a favor del uso del velo en las escuelas francesas ¡pero se niegan a permitir que una occidental se pasee por Arabia Saudí con una falda, o a autorizar a los cristianos para que edifiquen una iglesia en La Meca! Y sacralizan las opiniones de toda una banda de enfermos mentales, los Tantaui, Qaradaui, Chaaraui...de los que se nutren ideológicamente los Zarkaui, y se niegan a admitir los resultados incontestables de la ciencia y el razonamiento lógico.

Los países colonizados por los árabes habían forjado civilizaciones prósperas ¿Qué queda de estas civilizaciones tras la irrupción de las langostas del desierto? En nombre de una "yijad" de resonancias metafísicas, los árabes optan por la cultura del odio y, totalitarismo obliga,  dispensan la política del "prêt-à-penser", "prêt-à-mourir", y de la estupidez monumental: hadices atribuidos a un profeta del Islam, aconsejan al creyente a beber la orina de la camella para aliviar los cólicos, hacen la apología de la misoginia y del deber "sagrado" de matar a todo infiel que profese una religión que no sea el Islam.

Los árabes son racistas: afirman que Israel es una tierra árabe, pese a que ninguna provincia, pueblo o aldea palestina se mencione en el Corán, ni en ningún texto árabe antes de finales del siglo IV. Por contra si que existen dichas citas en hebreo en la Biblia.

Esta última cuenta la historia de un país hebreo y no árabe. El racismo de los árabes les hace afirmar que toda la historia de Israel, la historia bíblica, es árabe, islámica y palestina ¡Los reyes y los profetas de Israel eran árabes, palestinos y musulmanes, como lo fue Jesús, su familia y sus apóstoles! Lo que equivale a arabizar la cristiandad, y a expoliar a los judíos de su historia mediante la islamización de la Biblia. En definitiva, el racismo árabe consiste en apropiarse de toda la historia y la identidad de los pueblos colonizados, condenándolos a la no existencia o a la dhimmitud. Se trata de la negación total del otro, del rechazo a reconocerlo como igual.

Los crímenes cometidos en Darfur por un déspota árabe han llevado a los árabes y a su liga de mafiosos a oponerse a la decisión de la Corte Penal Internacional (CPI) y a sostener a El Bachir ¡Qué escándalo! Los medios de comunicación árabes se han explayado en calumnias contra la CPI. Lógico: son medios de carácter gubernamental que no reflejan el punto de vista del "pueblo". Y los gobiernos están dirigidos por déspotas que han llegado al poder montados sobre tanques y carros de combate.

El "mundo árabe" inspira lástima, con sus intelectuales de guardia, sus corporaciones y sus organismos creados ex nihilo para contrarrestar el curso de la Historia mundial que avanza imparable. Frente a la cultura amazigh, los árabes inventan subterfugios, y continúan fantaseando. La reivindicación amazigh constituye el futuro de Marruecos. Por mucho que el poder se empeñe en hacer piruetas para hacerse el distraído, la realidad es testaruda. El futuro pertenece a los Amazighs.