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Las Fatuas en derecho Musulmán


Fatuas en Internet

Hoy en día algunos muftíes dictan sus fatuas por internet, a petición de particulares que solicitan consejo jurídico sobre un tema que les preocupa. Por lo ilustrativas que resulta sobre la importancia que los musulmanes siguen otorgando a la sharía, pese a la crueldad de las penas que establece la ley coránica, copiamos a continuación las siguientes fatuas:

Primera:

Index, Houdoud (Castigos corporales) y Taâzir (Castigos discrecionales)
Número de fatua : 74791
Título de la fatua: Houdoud o aplicación de penas
Fecha de la Fatua: 29 Rabi' Thani 1427 / 28-05-2006


Pregunta:
Tengo varias preguntas con respecto a la aplicación de las penas (amputación, lapidación, etc…)

1)        ¿Es obligatoria su aplicación?
2)        ¿Quién debe aplicarlas?
3)        ¿Cómo pueden ser aplicadas en un país no musulmán?
4)        ¿Qué hacer si aquellas no son aplicadas?
5)        ¿Puede perdonarnos Alá si no se inflige esta pena?

Fatua

Alabado sea Ala. Paz y salvación para su Profeta

Querido hermano:

La respuesta a tus preguntas es la siguiente:

1)        La aplicación de las penas legales, Houdoud, es una obligación en el Islam. Alá, el Altísimo  lo ha ordenado en diversos versículos del Corán. Así ha ordenado la pena que merece el robo, la que merece la fornicación, Zina, la relativa a la difamación, etc.
2)        Solo al que ejerce el gobierno musulmán (o su representante) corresponde la aplicación de estas penas. En cuanto a la gente común, no les corresponde a ellos hacerlo, ni es tampoco su cometido, y el hecho de que se encarguen de hacerlo, invirtiendo los roles, conlleva el riesgo de desencadenar la propagación del desorden y de la injusticia, causando con ello un perjuicio a la comunidad en su totalidad.
3)        Aquel que vive en un país en el que no estas penas no son de aplicación no está obligado a aplicarlas porque su aplicación es una prerrogativa del mandatario musulmán, tal como hemos dicho antes.

Incumbe a todo musulmán, con indiferencia del lugar donde resida, el temer piadosamente a Alá siempre que pueda. Porque Alá el Altísimo dice: "Temed a Alá, así pues, siempre que podáis, escuchad, obedeced y haced caridad. Eso será un bien para vostros. Y todos aquellos que resultan protegidos contra su propia codicia…serán los que salgan triunfadores." (Sura 64/versículo 16)

Incumbe igualmente al que ha sido puesto a prueba mediante la perpetración de actos prohibidos, arrepentirse de ellos ante Alá el Altísimo y también disimular su pecado, incluso si se encuentra en un país que aplica las penas legales. El profeta Salla Allahou Alaïhi wa Sallam, dijo: Oh hermanos, es ya hora de que os abstengáis de transgredir las prescripciones de Alá. Aquel que haya cometido cualquiera de esos pecados que se oculte con el Velo de Alá el Altísimo, el Omnipotente…" (Malek)

Para más información sobre las condiciones del arrepentimiento sincero, le aconsejamos consultar nuestras fatuas nº 4507 y 6783.

Y Alá sabe más,
Muftí: El Centro de la fatua está presidido por D. Abadía Al Fakir


http://www.islamweb.net/ver2/Fatwa/ShowFatwa.php?lang=F&Id=74791&Option=FatwaId


Segunda:

La libertad de consciencia en el islam

Miércoles 15 de enero de 2003

Pregunta:

¿Hasta qué punto llega la libertad de consciencia en el islam?
¿Cómo contestar a aquellos que plantean objeciones a la cuestión de la sanción de la apostasía?

Respuesta de la Comisión de la Fatua de Al-Azhar:

El islam preserva, garantiza y sacraliza la libertad de consciencia.  Está prohibido ir contra esta libertad, y ello de acuerdo con textos coránicos explícitos sobre la materia:
"¡Nada de coacción en religión! porque el camino recto se distingue del desviado" (1) La misión del Mensajero - Paz y bendición recaigan sobre él- consiste únicamente en transmitir y  explicar la realidad del Mensaje. Es lo que proclama explícitamente el Corán a este respecto, en versículos tales como estos:

"Y di a aquellos que han recibido el Libro, así como a los iletrados: "¿Habéis abrazado el islam? Si lo abrazan, ellos serán bien guiados. Pero si le vuelven la espalda...Tu deber no es más que el de transmitir el mensaje. Dios, sobre sus Servidores, es Clarividente."(2)

"¡Obedeced a Dios, obedeced al Mensajero, y permaneced en guardia! Si posteriormente os desviáis...sabed que no incumbe a Nuestro Mensajero más que transmitir claramente el mensaje." (3)

"Pero si se apartan (de ti Oh Profeta, que sepas que)... no te hemos enviado  para que seas su guardián: tu solo estás encargado de transmitir el mensaje." (4)

"¡Así pues, recuerda! Tú no eres más que el encargado de recordar, no el que debe dominarlos. Solo a aquel que vuelve la espalda y no cree, Dios le castigará con el mayor de los castigos." (5)

Finalmente, encontramos esta declaración perentoria del Corán que ratifica las distintas vías seguidas y el abandono de la consciencia a una libertad total y sin traba:
"Di: ¡Oh vosotros los que negáis! Yo no adoro lo que vosotros adoráis. Y vosotros no sois adoradores de lo que yo adoro. Yo no soy adorador de lo que es adorado por vosotros. Y vosotros no sois adoradores de lo que yo adoro. Para vosotros vuestra religión y para mi la mía". (6) Queda claro, mediante una declaración explícita: Vosotros sois libres en vuestra elección y yo lo soy en la mía. ¿Puede haber mayor libertad?

En cuanto al problema de la ejecución del apóstata, como sanción por su apostasía, hay que saber que una sanción tal se admite también como castigo en las diversas legislaciones divinas. Todas las religiones toman medidas para protegerse. Así existe en el Cristianismo la llamada pena de excomunión. Esta célebre pena era aplicada por los papas contra aquellos que se rebelaban contra la autoridad de la iglesia, aunque se tratara de Emperadores. Pero ¿A qué ir tan lejos, dado que toda organización, todo partido entiende como un derecho propio el sancionar a cualquier miembro del mismo que rompa su compromiso con el partido? ¿Debería la religión ser más permisiva que un partido cualquiera?

A pesar de ello, yo tengo un parecer diferente sobre la cuestión. Cuando una persona acepta el islam como religión, pasa a ser, desde ese mismo instante, un miembro más del Comunidad musulmana; posee los mismos derechos que los otros Musulmanes, y le incumben los mismos deberes que a los demás Musulmanes. De esta manera, aquella entabla con la Comunidad Musulmana un contrato social que determina su pertenencia a ésta y su fidelidad -con todos los derechos y deberes implicados en esta noción-  al propio individuo y a la Comunidad a la que esta persona se adhiere desde ese momento. Por ese contrato social, el individuo pasa a ser una parte integrante del cuerpo de  la Comunidad tal como lo describe el celebre hadiz:
"La Metáfora de los creyentes, en el amor, la compasión y la misericordia que se testimonian los unos a los otros, es aquella de un cuerpo único. Si uno de sus miembros sufre, todo el cuerpo se torna enfermo y febril".
Si a pesar de ello, un miembro cualquiera de la Comunidad decide apostatar - es decir, abandonar la Comunidad de la que formaba parte integrante y que le testimoniaba su lealtad y protección-, aquel será entonces responsable de lo que puede ser asimilado a una traición a nivel político. Ahora bien,  si la traición a la patria se sanciona con la pena de muerte, no ha de ser menos la pena por la traición a la religión. El islam no obliga a nadie a abrazarlo. Pero si se uno se adhiere a él libremente y por convicción, este compromiso ha de ser respetado, porque la religión es un asunto serio y no un simple juego.

A pesar de ello, la ejecución del apóstata no ha sido recogida por ningún texto coránico y solo encuentra apoyo en un hadiz. Los juristas han emitido diversos pronunciamientos: algunos se oponen a la ejecución del apóstata, otros invitan al apóstata a que se arrepienta, durante un periodo de varios meses, según algunos, hasta su muerte natural, según otros.
Los que se oponen a la ejecución del apóstata sostienen en efecto que la Comunidad no perderá gran cosa con la apostasía de uno de sus miembros. Es éste quien se verá perdido en su vida terrenal y en la del más allá.
El Corán señala que es preciso despreocuparse por la suerte del apóstata, en el sentido de que Dios recompensará a la Comunidad por la pérdida de este apóstata y de otros como él. Dios dice en efecto:
"Oh vosotros que habéis llegado a creer! Si abandonáis vuestra fe, en su momento Dios hará surgir [en vuestro lugar] a una gente a la que Él ama y que Le aman -humildes con los creyentes, orgullosos frente a los que niegan la verdad: [gentes] que se esfuerzan por la causa de Dios y que no temen la censura de quien les censure: ese es el favor de Dios, que Él concede a quien Él quiere. Y Dios es inmenso, omnisciente" (7)

A la luz de esta directiva coránica que apela a despreocuparse sobre la suerte del apóstata, tenemos interés en señalar que eso priva al apóstata de aquello a lo que, muchos de entre ellos, aspiran, esto es, el renombre y la celebridad. De este modo la directiva coránica sobre la desatención que ha de prestárseles forma parte de la política legislativa, que, por tanto, los abandona en los valles del olvido, sin nadie que lamente su pérdida.

En lo que hace a Salman Rushdi, su caso no es en ningún modo el de una supuesta libertad de expresión. Su caso concierne desde el primer momento a la libertad de difamación explícita contra las cosas sagradas de la religión, y ello a través de la calumnia contra el Mensajero, el escarnio de las Madres de los Creyentes (8) y la descripción del Mensaje en su conjunto como una especie de cuento de las Mil y Una Noches. Contra un apóstata de estas características, debe pronunciarse una sentencia equivalente a la que se pronunciaría contra aquel que traiciona a su patria. En efecto, aquel ha roto el contrato social que le comprometía a guardar lealtad y fidelidad a la Comunidad musulmana. En cuanto a la libertad de expresión en el islam su libro de oro es tan prolijo al respecto que no tenemos espacio para hablar de ella en la presente fatua.

Notas

(1)        Sura 2 titulada la Vaca, Al-Baqarah, versículo 256.
(2)        Sura 3 titulada la Familia de Amram, Âl- 'Imrân, versículo 20.
(3)        Sura 5 titulada la Mesa servida, Al-Mâi'dah. versículo 92.
(4)        Sura 42 titulada la Consulta, Ash-Shûrâ, versículo 48.
(5)        Sura 88 titulada El suceso sobrecogedor, Al- Ghashiya, versículos 21 a 24.
(6)        Sura 109 titulada los que niegan la verdad, Al-Kâfirûn.
(7)        Sura 5 titulada la Mesa servida, Al-Mâ'idah, versículo 54.
(8)        Las Madres de los Creyentes son las esposas del Profeta.

Enlace al texto original, de web www.islamophile.org