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Las Fatuas en derecho Musulmán

Petición de liberales árabes y musulmanes al Consejo de Seguridad

Sr. Presidente
Sres. miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas
Sr. Secretario General de las Naciones Unidas

Tenemos el honor de poner en su conocimiento lo que sigue:

El 8 de octubre de 2004, el Consejo de Seguridad ha adoptado por unanimidad la resolución 1566 (2004) por la que se condena todo acto terrorista como "Una de las más graves amenazas contra la paz y la estabilidad internacionales" Con llo que reafirma lo establecido en su Resolución 1267 de 15 de octubre de 1999 y su Resolución 1373 de 28 de septiembre de 2001, así como sus otras resoluciones relativas a las amenazas que el terrorismo concita sobre la paz y la seguridad internacionales, y recordando su Resolución 1540 (2004) de 28 de abril; la Resolución 1566 ha decidido:

"Decide establecer un grupo de trabajo integrado por todos los miembros del Consejo de Seguridad para que estudie y le presente recomendaciones sobre las medidas prácticas que se han de imponer contra las personas, los grupos y las entidades involucrados en actividades terroristas o asociados con ellas, además de las ya  enunciadas por el Comité de Sanciones contra AlQaida y los Talibanes, entre ellas establecer los procedimientos más eficaces que se consideren adecuados para someterlos a la justicia mediante el enjuiciamiento o la extradición, congelar sus activos financieros, impedir su desplazamiento por los territorios de Estados Miembros y prevenir que les sean suministrados armas y material conexo de todo tipo, así como sobre los procedimientos para poner en práctica esas medidas;"


Ahora que ustedes se proponen deliberar sobre la ejecución y aplicación de la Resolución 1566, nosotros, intelectuales árabes, musulmanes, demócratas y pacifistas liberales, firmantes de la presente petición, desearíamos llamar su atención, sobre una fuente gravísima de terrorismo: las fatuas.

Estas fatuas, emanadas de ciertos "religiosos" fanáticos y psicópatas, incitan a cometer crímenes terroristas en nombre y bajo la bandera del Islam.

Nos parece insuficiente que el Consejo de Seguridad adopte resoluciones que se limiten a condenar el terrorismo. Nos parecería mucho más eficaz que la organización de las Naciones Unidas constituya un Tribunal Internacional (afiliado a la ONU) para llevar ante la justicia a todo individuo, grupo o entidad implicada directa o indirectamente en actividades terroristas, del mismo modo que a los predicadores que les proporcionan de las citadas fatuas, en las que exhortan a los musulmanes a cometer tales actos.

Estas fatuas juegan un papel esencial en la incitación al terrorismo y legitiman los crímenes bajo la bandera del Islam; por su efecto persuasivo, los terroristas pasan a la acción con la conciencia tranquila y mueren convencidos de haber cometido un acto  piadoso y de que irán directamente al paraíso.

Queda claro que no se trata de reducir la causa del terrorismo únicamente a las fatuas. Este fenómeno tiene diversas causas como: la explosión demográfica con lo que esta conlleva de analfabetismo, de miseria y de paro, el deficiente desarrollo de los programas escolares, el oscurantismo asociado a la enseñanza religiosa, y por encima de todo, el despotismo político, presente el casi totalidad de los países árabes.

Todas estas condiciones juntas constituyen un terreno propicio para el reclutamiento de terroristas. A pesar de ello, las fatuas, siguen siendo la causa esencial de la incitación al terrorismo. Son ellas las que otorgan legitimidad al acto terrorista como la doctrina sagrada del Islam.

Nosotros podríamos proporcionarles una larga lista de fatuas que incitan al terrorismo, pero estos pocos casos deberían bastar para comprender la gravedad de la situación.

        Con motivo del proceso por la muerte de Faraj Foda, un intelectual laico egipcio asesinado en 1992, el juez egipcio que presidía el tribunal le pidió al Jeque Mohamed  Al Ghazali (uno de los líderes de la cofradía de Los Hermanos Musulmanes) que expresara su opinión sobre este crimen. Aquel respondió: "El ejecutor ha aplicado la  sentencia que corresponde a los apóstatas; sentencia que el Imam (el estado) ha declinado ejecutar". El asesino terrorista exclamó entonces : "Ahora yo puedo morir con la consciencia tranquila".

        El 13 de febrero de 2002, el periódico El-Hayat de Londres publicó una fatua emitida por el jeque saudita Alí Bin Khodair Al Khodhari justificando las acciones de Al-Qaeda del 11 de septiembre de 2001, sobre Nueva York y Washington. Declaraba aquel: "Lamentarse o entristecerse por los americanos muertos, presuntos inocentes, es algo muy chocante. Estos americanos son herejes y, por lo tanto, no cabe lamentar su muerte, dado que el americano hereje es, por la propia relación con su gobierno, un combatiente o un soporte económico o ideológico de aquel. ¡Dios los hace desaparecer! Es lícito matarlos a todos: a los que combaten y a los que no combaten, del mismo modo que, a los viejos, a los ciegos y a los no musulmanes…"

        El jeque saudita, Safir Bin Abdulrahman Al Hawali, también emitió una fatua sobre la legitimidad de los atentados del World Trade Center del 11 de septiembre de 2001. Aquel considera estos atentados, como un simple acto de reciprocidad por el ataque de los misiles lanzado por el presidente Clinton sobre los campos de entrenamiento de Al Qaeda, al día siguiente de la explosión de la Embajada Americana en Nairobi (Kenia). Afirma que el Pentágono era un centro de lujuria y de blanqueo de dinero, la covacha del diablo, una célula de espionaje y la guarida de la mafia. ( Diario Al Hayat del 13/02/2002).

        La fatua emitida por el jeque Yusef Al Qaradaoui autoriza a destruir los embriones judíos en el vientre de sus madres "porque una vez nacidos y convertidos en adultos, aquellos se unirán a las filas del ejército israelí". Otra fatua, emitida por el mismo jeque, lanzada contra el Sindicato de Periodistas Egipcios el 3 de septiembre de 2004, autorizaba el asesinato de todos los civiles americanos que trabajaban en Irak. Y siguiendo con este mismo jeque, otra fatua lanzada por él el 3 de julio de 2004 legitimaba el asesinato de los intelectuales musulmanes librepensadores, por su condición de apóstatas y sobre la base de que el Islam justifica el asesinato de los apóstatas. Así se publicó en el diario Al-Ahram Al Arabi del 3 de julio de 2004.

        La fatua emitida por el fundamentalista tunecino Rachid Ghannoushi legitimando el asesinato de civiles israelíes porque, según él: "No hay civiles en Israel. Todos los habitantes, hombres, mujeres y niños, son soldados en la reserva, combatientes que es lícito matar."

Teniendo en cuenta la dificultad e incluso imposibilidad de llevar ante los tribunales a los juristas del terrorismo y a sus acólitos en el Mundo Árabe y Musulmán, en los periódicos, las televisiones o sitios de Internet desde los que publican con toda facilidad sus fatuas como si tratara de un acto piadoso;
Teniendo en cuenta que las fatuas de ciertos religiosos fanáticos incitan a  cometer actos terroristas y siembran el terror en el mundo;

Teniendo en cuenta la importancia y la urgencia de la lucha contra los actos terroristas;

Nosotros, los firmantes de la presente carta, sometemos respetuosamente al Consejo de Seguridad y al equipo constituido en virtud del artículo 9 de la Resolución 1566, nuestra solicitud para la constitución rápida de un Tribunal Internacional especializado en juzgar a terroristas, ya se trate de individuos, de grupos, de organizaciones o de personas que incitan al terrorismo promulgando fatuas en nombre de la religión.

Reciban nuestro más cordial saludo.
Los firmantes por orden alfabético:

Jalad Hashim
Shakir ANabusi
Lafit Lakhdar

Los autores de este manifiesto invitan a los pensadores, escritores e intelectuales árabes o musulmanes, tanto en los países árabes como en el extranjero, que deseen suscribir este documento, a enviar sus nombres y direcciones a: jmhashim@hotmail.com