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Derechos Humanos Universales y "Derechos Humanos en el Islam"

                                          Por David Littman
                             Islam Watch, 13 de enero de 2008

Perspectivas islámicas sobre la Declaración  Universal de Derechos Humanos.-


Desde hace ya algunos años, se viene haciendo un esfuerzo sistemático en las Naciones Unidas -por un cierto número de sus estados miembros-, por suplantar algunos de los principios paradigmáticos que rigen las relaciones internacionales. Por ejemplo, los representantes de la República Islámica de Irán siguen  presionando - en todos los foros- con sus reparos sobre el carácter indivisible de los derechos humanos, tal como se configuran estos en la Declaración Universal de Derechos Humanos (DUDH), ya que, según su punto de vista,  aquel sería un concepto laico de origen judeocristiano, incompatible con el carácter sagrado de la sharía islámica.

Examinaremos aquí ciertos acontecimientos preocupantes acaecidos en la pasada década en  algunos de los principales organismos de control  de  los derechos humanos dependientes de la ONU: la Comisión de los Derechos Humanos de Ginebra, su Subcomisión sobre la Prevención de la Discriminación y Protección de las Minorías,  la Oficina del Alto Comisionado de los Derechos Humanos y el Comité de los Derechos Humanos, órgano superior creado en virtud del tratado.

El pasado mes de noviembre, tuvo lugar en la sede de la ONU en Ginebra un seminario auspiciado por la Oficina del Alto Comisionado, pero totalmente financiado por la Organización de la Conferencia Islámica (OCI) con un coste de cerca de medio millón de dólares. Dicho evento - denominado "Enriquecimiento de la noción de  universalidad de los Derechos Humanos: Perspectivas Islámicas sobre la Declaración Universal de Derechos Humanos"- no hizo que se saliera del punto muerto creado a partir de reiteradas peticiones de "revisión" de la DUDH de 1948. Pero uno puede preguntarse ¿Qué fue lo que llevó a la decisión de organizarlo y como se justificó ésta?

El 17 de marzo de 1998, el primero en tomar la palabra en la conmemoración del 50 aniversario de la DUDH, en la Comisión de Derechos Humanos de Ginebra, tras los discursos conmemorativos del secretario general Kofi Annan, de Vaclav Havel y de Elie Wiesel, fue el ministro de asuntos exteriores iraní Kamal Kharazi (Irán ostentaba por aquel entonces la presidencia de la OCI). Su discurso contenía una exhortación a la "revisión de la Declaración", seguida de de una solicitud para que "el Alto Comisionado invite a realizar comentarios sobre la DUDH con carácter previo a abrir un diálogo, y anime a todos los estados a unirse a este ejercicio". (1)

Como resultado de esta solicitud- que tuvo lugar inmediatamente después de la visita de la Sra. Mary Robinson a Teherán, en el mes de febrero, donde por primera vez se planteó la cuestión- la Oficina del Alto Comisionado comenzó los preparativos, junto con la OCI, para un seminario de dos días que finalmente tuvo lugar el 9 de noviembre de 1998. Para este singular evento 20 expertos en Islam de los 56 países de la OCI- de los cuales Irán, Arabia Saudí y Sudán enviaron uno cada uno- presentaron sus ponencias sobre "Perspectivas Islámicas sobre la DUDH".

El debate quedó restringido a los expertos, mientras que los más de doscientos cincuenta representantes de más de ochenta estados, organismos intergubernamentales o dependientes de la ONU que participaban en el acto, así como las cuarenta ONG convocadas no tuvieron ninguna oportunidad de realizar  pregunta alguna.

La finalidad del seminario quedaba explicitada en la carta que con fecha 29 de octubre de 1998 dirigió la Sra. Robinson a todos los miembros de los organismos dependientes de las Naciones Unidas,  a los de los grupos de trabajo de la subcomisión y a los Relatores Especiales: "El seminario está siendo organizado durante el 50 aniversario de la DUDH como parte del proceso para ofrecer una perspectiva islámica sobre la DUDH. He asumido la responsabilidad de este proceso en respuesta  a la invitación realizada por el Ministro de Asuntos Exteriores de la República Islámica de Irán, durante su intervención en la quincuagésima cuarta sesión de la Comisión de Derechos Humanos (1998). Creo que este proceso ayudará a promover el entendimiento y respeto entre los pueblos".

Seminario de las Naciones Unidas en el que "El Islam es entendido de acuerdo con los términos de la Sharía (Corán y Jadices)".

En una previa explicación proveniente de su oficina (el 16 de octubre) señalaba: "En orden a lograr este objetivo ("promover el entendimiento y respeto entre los pueblos"), hemos establecido que el seminario tenga un enfoque académico y que constituya el punto de encuentro para intercambios académicos, opiniones y puntos de vista. No habrá una apelación a obtener conclusiones, adoptar posiciones o revisar ciertas prácticas. Aún más, hemos llegado al acuerdo de que para el propósito de este seminario, el Islam sea entendido en términos de Sharía" (Corán y Jadices) y no en términos de tradiciones o prácticas que pueden variar según el legado histórico. Esto permitirá al seminario centrarse en la perspectiva islámica de manera que se reduzca al mínimo toda posible controversia que pudiera ensombrecer el propósito central."

Dos semanas después de este evento, un investigador musulmán del Instituto Europeo de la Universidad de Ginebra, el Sr. Hasni Abidi,  escribió un artículo en la Tribune de Genève, "Derechos Humanos a la carta", preguntando: ¿Nos dirigimos hacia una nueva Declaración Universal de Derechos Humanos? ... aceptar este tipo de manifestaciones tiene el riesgo de abrir una brecha en la universalidad de los derechos humanos. Aún peor, este seminario podría constituir un soporte para posiciones políticas en total contradicción con los principios fundamentales de los derechos humanos. (2)

Más allá de dos o tres ponencias bastante ilustradoras(3), no sorprende el hecho de que este seminario no llevara a ninguna parte, pues los seminarios patrocinados por las Naciones Unidas y sus muy costosas megaconferencias usualmente terminan sin que se deje sentir efecto alguno en el mundo real. El problema es que estos esfuerzos por menoscabar normas internacionales, que constituyen el meollo del orden mundial desde 1945, obtienen desde ahora un foro institucional y una legitimidad dentro de las Naciones Unidas.
La relación entre lo sagrado, tal como se manifiesta en el Corán, y lo político es uno de los debates controvertidos actualmente sostenidos en los países islámicos. Hay actualmente un amplio  abanico de pareceres sobre el alcance de la sharía y sobre si esta comprende la naturaleza del sistema legal del estado, la naturaleza de su autoridad respecto de los códigos legales, la naturaleza misma de estos códigos y los procedimientos para su modificación.  A la vista de las cada vez más frecuentes apelaciones a la autoridad de la sharía por grupos islamistas -como instrumento para otorgar una sanción religiosa a la violencia o para imponer restricciones de tipo social a gente indefensa sometida a su control ideológico totalitario- numerosas voces se alzan para reclamar la separación entre la política y la doctrina tradicional legal y religiosa del Islam.

Una de esas voces es la del Imam Soheib Bencheikh, muftí de Marsella. En su intervención ante la Comisión de Derechos Humanos  el 23 de marzo de 1998 - bajo los auspicios de la Asociación Mundial para la Educación- en relación con los salvajes atentados que se estaban perpetrando en Argelia, hizo un llamamiento a los teólogos y pensadores musulmanes a luchar por la "desacralización de la ley islámica" y por la reforma de la teología islámica. Con la reiteración de este llamamiento en el seminario de la ONU del 9 y 10 de noviembre de 1998, brindó de nuevo un mensaje claro (4).

       La carta sobre Derechos Humanos, la Declaración de Viena de 1993 y el Programa de   Actuación.-

Entre todos los esfuerzos codificadores de los valores humanos realizados en el último medio siglo,  la DUDH  sería uno de los más conocidos y más ampliamente referenciado, tanto por los gobiernos como por la sociedad civil. En la actual sociedad planetaria, en la que gentes de las más diferentes naciones y culturas se amalgaman cada vez con mayor frecuencia, se hace necesario establecer unos mismos estándares así como una aceptación general de la Carta Internacional de Derechos Humanos; esto es, de la DUDH (1948), el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, y el Pacto Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos, ambos adoptados en 1966.

Estos tres textos básicos han sido desarrollados a través de sucesivos instrumentos internacionales relativos a derechos humanos, que han sido publicados por las Naciones Unidas en una Compilación de Instrumentos Internacionales (5). Así pues, la alegación de que ciertos estados estuvieron ausentes  de la elaboración del borrador de la DUDH, previo a su adopción  el 10 de diciembre de 1948, es falaz dado que los países del tercer mundo y otros estados han tenido amplias posibilidades desde entonces para contribuir - como de hecho se hizo- a la ulterior elaboración y codificación de los principios y derechos contenidos en la DUDH. Por lo tanto, ninguna apelación a la "revisión de la Declaración"- en los términos requeridos por el Sr. Kamal Khazari de 17 de marzo de 1998- está justificada.

En este contexto no deben olvidarse las nítidas cláusulas contenidas en el artículo 29 de la DUDH:

1.- Toda persona tiene deberes respecto a la comunidad, puesto que sólo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad.
2. En el ejercicio de sus derechos y en el disfrute de sus libertades, toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática.
3. Estos derechos y libertades no podrán, en ningún caso, ser ejercidos en oposición a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.
El corpus de instrumentos internacionales sobre derechos humanos asumido desde 1948 constituye un marco de trabajo lo suficientemente flexible para ser adaptado a cualquier región o país, siempre que exista voluntad política para ello. El preámbulo de la DUDH comienza con estas palabras: "Considerando que la libertad, la justicia, y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana." Esta idea es reiterada en el artículo 1: "Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos."
En junio de 1993, al objeto de consolidar la DUDH y otros instrumentos internacionales, las Naciones Unidas  organizaron en Viena una Conferencia Mundial sobre los Derechos Humanos. Los 171 estados participantes adoptaron la Declaración de Viena y un Programa de Acción, reafirmando de este modo la universalidad de todos los derechos del hombre como derechos  innatos de todos los seres humanos, y reconociendo que su protección y promoción eran la principal preocupación de los gobiernos que garantizaban su mantenimiento.
El preámbulo afirmaba "que todos los derechos humanos derivan de la dignidad y valor inherente a la persona."  La Asamblea General de la ONU aprobó, por consenso, el Programa de Acción de Viena, estableciendo por ende la importancia crucial del reconocimiento del principio de dignidad humana incluido en la DUDH. La Declaración de Viena de 1993 ratificó que: "La naturaleza universal de estos derechos y libertades está fuera de discusión". (I:1)

Dos cuestionamientos de la Declaración Universal de Derechos Humanos.-

El año 1998  ha marcado el hito de los cinco años de aplicación de la Declaración de Viena y de su Programa de Acción a efectos de evaluación.
En el pasado, la universalidad e indivisibilidad de los derechos humanos establecidos en la DUDH han sido cuestionadas desde dos distintas procedencias.
En primer lugar, el cuestionamiento occidental, liderado abiertamente por los EEUU, de los derechos económicos, sociales y culturales. Esto fue un reflejo, en la década de los ochenta, del ultraliberalismo de nuevo cuño que mantenía la necesidad de que el estado jugara un papel mínimo en la esfera económica y social.
Pero  la comunidad internacional  en su conjunto no cedió a esas presiones. Hoy en día se admite generalmente la necesidad de la existencia de una sociedad civil fuerte, existiendo un amplio consenso entre los países occidentales respecto a la necesidad de un liderazgo gubernamental en asuntos tales como la sanidad, la educación, el empleo, la vivienda o la seguridad social, áreas todas ellas consideradas como "derechos" en la DUDH.
Como consecuencia de ello dicho cuestionamiento fue sensiblemente atenuado y actualmente se han puesto en funcionamiento importantes programas de reducción de la pobreza por parte de las Naciones Unidas.
La segunda procedencia de estos ataques se sitúa en los países del tercer mundo que tienen sistemas legales más antiguos o surgidos con anterioridad; los cuales reclaman continuamente que los derechos humanos sean contemplados en el contexto histórico y cultural  de cada país o civilización. China, India y diversos países del mundo islámico -notablemente Irán, Sudán, Pakistán, Afganistán y Arabia Saudí-  vienen insistiendo en esta posición por activa y por pasiva. Aunque la mayoría de los países del tercer mundo son reacios a estos planteamientos, pocos se oponen a ellos abiertamente.
Ya en 1992, seis meses antes de la Conferencia de Viena, la Declaración Final de la Conferencia de los 108 Países No Alineados, celebrada en Yakarta (Indonesia), puso el acento en "las diferencias culturales" dando por entendido que debía reconocerse el derecho a hacer diferentes interpretaciones de los derechos humanos. Desde entonces el nuevo gobierno indonesio, liderado por B.J. Habibi se muestra menos insistente en la cuestión de los "valores asiáticos". Está claro que todas las religiones y sociedades tradicionales merecen respeto, sin que ello implique, no obstante, que perdamos de vista los objetivos establecidos en la carta internacional de los derechos humanos. Pero cualquier interpretación de los derechos humanos hecha al margen del actual marco de normas internacionales -es decir, desde cualquiera de las distintas formas de relativismo cultural- conduce inmediatamente a que se cometan graves abusos contra los derechos humanos por dirigentes cuyos estados han firmado la carta internacional de derechos humanos y los restantes instrumentos internacionales de protección de aquellos.
Así pues, cualquier "compromiso" futuro sobre la DUDH - basado en la proclamada diferencia de cultura, tradición, religión o pautas socioeconómicas- más que conducir a una reconciliación pacífica, e independientemente de las buenas intenciones,  coloca nuevas piedras en el camino,  configurando de este modo nuevas sendas de incertidumbre en el siglo que se avecina para la comunidad internacional y para todos los pueblos del mundo.

La firme posición de Irán en la ONU sobre la DUDH desde 1981.-

En 1981 -dos años después de la revolución iraní- la nueva posición del gobierno fue claramente establecida en la 36 sesión de la Asamblea General de las NU, cuando su representante afirmó que la DUDH representaba una interpretación laicista de la tradición judeocristiana que no podía ser asumida por los musulmanes; si hubiera que hacer una elección entre sus estipulaciones y "la divina ley del país", Irán elegiría siempre la ley islámica. Esto sucedía el mismo año en que la Declaración Universal de Derechos Humanos en Islam se presentaba con gran fanfarria a la UNESCO en París, con asistencia de Ahmad Ben Bella de Argelia, Moktar Ould Daddah de Mauritania, el Príncipe Muhammad al-Faisal de Arabia Saudí, y el consejero del presidente de Pakistán Zia Ul-Haq. Esta declaración fue auspiciada por el Consejo Islámico, una organización con base en Londres asociada a su vez a la Liga Musulmana Mundial, organización internacional de carácter no gubernamental.
 Como explica Ann Elizabeth Mayer:
En una lectura superficial, la versión inglesa de la Declaración Islámica Universal de Derechos Humanos (DIUDH) parece tener una inspiración muy próxima en la DUDH, pero en un examen más detenido muchas de esas semejanzas se tornan engañosas. Además de esto, la versión inglesa diverge de la versión árabe en varios puntos. (7)
En una declaración  ante el tercer comité de la Asamblea General de las Naciones Unidas, de 7 de diciembre de 1984, el representante de Irán, el Señor Rajaie- Khorassani, recordó de nuevo la posición de su país sobre la DUDH:
Desde el punto de vista de la delegación representada por él, el concepto de derechos humanos no se limitaba a la Declaración Universal de Derechos Humanos. El origen del hombre era divino y la dignidad humana no podía reducirse a una serie de normas de carácter secular (...) algunos conceptos incluidos en la DUDH necesitaban ser revisados. (Irán) no reconocía más autoridad o poder que los de Dios Todopoderoso ni otro legado jurídico que el de la ley islámica. Tal como esa delegación había ya declarado en la 36 sesión de la Asamblea General las convenciones, declaraciones o resoluciones de organismos internacionales, que fueran contrarias al Islam carecían de validez en la República Islámica de Irán (...) La Declaración Universal de Derechos Humanos, en tanto que representación de una comprensión secular de estos, de origen judeocristiano, no podía ser cumplida en su integridad por los musulmanes ni armonizaba con el sistema de valores reconocido por la República Islámica de Irán; en consecuencia su país no dudaría en violar sus preceptos, siempre que hubiera que optar entre violar la ley divina de Dios vigente en su país o violar las convenciones seculares. (8)
Desde entonces, esta posición de base de Irán ha venido siendo reiterada. Fue claramente expresada el 30 de octubre de 1992, en una réplica efectuada por el embajador Sirous Nasseri al Comité de Derechos Humanos (el organismo de la ONU que supervisa  el Pacto Internacional sobre Derechos Culturales, Económicos y Sociales de 1966), con relación a ciertos comentarios y cuestiones planteadas por los miembros independientes del Comité al segundo informe periódico de Irán:

Podría, en efecto, mantenerse que cada estado miembro del Pacto debería aplicar sus disposiciones al pie de la letra. Ocurre, sin embargo, que muchos países no estaban conformes con una aplicación rígida de los instrumentos relativos a los derechos humanos y querían que se tuviera en cuenta sus tradiciones así como el contexto cultural y religioso de los mismos a efectos de valorar la situación de los derechos humanos en aquellos.
Un resurgimiento del Islam, que algunos llaman fanatismo o extremismo y otros renacimiento, estaba teniendo lugar sin ninguna duda (...) Debería tenerse en cuenta que ciertos países islámicos -y de ningún modo los menos importantes- no han suscrito la Declaración Universal de Derechos Humanos. Y un número aún mayor no ha tenido acceso todavía al Pacto. Han existido razones para ello. El argumento de que  representantes de los países islámicos participaron en las discusiones que condujeron  a la elaboración de la Declaración Universal de Derechos Humanos y del Pacto era facilmente rechazable pues quedaba claro que en ese momento los países islámicos no tenían el peso político que merecían, lo que sigue siendo cierto en el momento presente. En consecuencia los países islámicos han elaborado la Declaración Islámica Universal de Derechos Humanos (DIDH, 1990).  Determinados miembros del Comité habían preguntado si la República Islámica de Irán tenía alguna reserva específica que hacer con relación a la Declaración Universal de Derechos Humanos y al Pacto. Un examen de la Declaración Islámica Universal de Derechos Humanos revelaba lo que, desde el punto de vista de los países islámicos, se echaba a faltar en esos dos instrumentos.

(Irán) llegó a la conclusión de que esos dos instrumentos eran compatibles con la ley islámica. (...) Las discrepancias (...) entre las legislaciones domésticas y el Pacto no debían ser exageradas. (...) Esas diferencias podrían salvarse y podría conseguirse un mejor entendimiento del Islam, de la  ley islámica y de las leyes internacionales  simplemente por medio de un diálogo entablado con apertura de mente. (9)


La Declaración de El Cairo de Derechos Humanos en Islam y la Declaración Islámica Universal de 1981.-

La controvertida Declaración  de El Cairo de Derechos Humanos en Islam (CDHRI, según sus siglas inglesas) fue adoptada en El Cairo el 5 de agosto de 1990 por la 19 Conferencia Islámica de Ministros de Asuntos Exteriores (en la sesión sobre Paz, Interdependencia y Desarrollo) de los 45 miembros de la Organización de La Conferencia Islámica (Organization of the Islamic Conference: OIC), como consecuencia del Informe emitido en el Encuentro del Comité de Asuntos Jurídicos que había tenido lugar en Teherán entre el 26 y el 28 de diciembre de 1989. La CDHRI establece que la sharía es "la única fuente de referencia" para la protección de los derechos humanos en los países islámicos, otorgando por tanto supremacía a ésta sobre la DUDH. La CDHRI  se presentó para su aprobación  en la cumbre de Jefes de Estados y de Gobierno de la OIC, mantenida en Dakar, Senegal, el 9 de diciembre de 1991.
De todo ello se dio cuenta, en un comunicado de prensa, por la Comisión Internacional de Juristas (International Comission of Jurists: ICJ) desde  su sede en Ginebra. Los peligros de la CDHRI fueron enumerados en dicho comunicado de prensa y posteriormente reiterados en una declaración conjunta dirigida a la Comisión sobre Derechos Humanos de las Naciones Unidas por Adama Dieng, musulmán y secretario general de dicha comisión. Este prominente jurista senegalés, alertó a la comunidad internacional de las graves implicaciones negativas que podían resultar de dicha Declaración. Hablando en nombre de la ICJ y de la Federación Internacional de Derechos Humanos ante la Comisión sobre Derechos Humanos, en febrero de 1992 (10), aquel declaró, entre otros cosas, que:

1.- Aquella amenaza seriamente el consenso intercultural en el que se basan los instrumentos internacionales sobre derechos humanos.
2.- Introduce, en nombre de la defensa de los derechos humanos, una discriminación intolerable que perjudica tanto a los no musulmanes como a las mujeres.
3.- Revela un carácter deliberadamente restrictivo con respecto a algunos derechos y libertades fundamentales, hasta el punto de que algunas de sus estipulaciones se sitúan por debajo de los patrones legales vigentes en gran número de países musulmanes.
4.- Revalida, bajo la cobertura de la "(ley) sharía islámica",  la legitimidad de prácticas como, entre otras, los castigos corporales, que atacan la dignidad e integridad del ser humano.
Los temores de la ICJ - y de la comunidad de ONGs- concernían al consenso intercultural que constituye el corazón de la DUDH y  de los Pactos Internacionales ratificados por la mayoría de los estados, haciendo que estos se encuentren vinculados por la ley internacional.
Aunque las tradiciones, culturas y religiones pueden ser diferentes, la naturaleza humana tiene un carácter universal. La meta de aquellos que elaboraron y aprobaron la DUDH era precisamente la de afirmar esta identidad universal del ser humano, separándola de concretos contextos religiosos, que introducen y santifican diferencias y discriminaciones. Cualquier intento de entrar en particularismos culturales o religiosos borraría sin más el carácter específicamente universal de la DUDH.
Ni la  UIDHR ni la CDHRI son universales porque ambas están condicionadas por la ley islámica que los no musulmanes no aceptan. La Declaración Universal de Derechos del Hombre sitúa las normas políticas y sociales en un marco secular,  separando el ámbito político del religioso.
En contraste con ello, tanto la UIDHR como la CDHRI introducen en la esfera política criterios religiosos, imponiendo de manera decisiva la primacía de lo divino sobre la esfera política o legal. Por consiguiente, estos últimos textos no pueden ser considerados universales, desde el momento en que dan cobertura a las diferenciaciones entre individuos que proclama la sharía o ley islámica.

Aplicación de la sharía en Pakistán y otros países musulmanes.-

El caso de Pakistán resulta ejemplar porque en agosto de 1998 el gobierno del Primer Ministro Nawaz Sharif planteó una controvertida reforma constitucional cuyo objeto era eliminar todo posible residuo de legislación británica en Pakistán y reemplazarlo por leyes basadas en el Corán, otorgando al gobierno plenas facultades para "determinar lo que es correcto y prohibir lo que es incorrecto". La Asamblea Nacional aprobó la reforma en septiembre, pero ésta aún está pendiente de una votación en el senado en el que el partido del primer ministro, la Liga Musulmana de Pakistán,  no tiene mayoría absoluta. Sin perjuicio de lo anterior, el 16 de febrero de 1999 una ordenanza firmada por el gobernador de la Frontera del Noroeste, el cual representa al gobierno federal, impuso la sharía islámica en  áreas tribales de la zona noroeste del país, situadas entre Penshawar y la frontera con Afganistán, en las que un código punitivo similar había sido ya aplicado por el ejército religioso de los Taliban. Estas penas incluían el ser azotado públicamente, amputaciones de manos y pies, lapidación por adulterio y ejecuciones. Todos los asuntos, tanto civiles como penales, serán ahora resueltos de acuerdo con el Corán, en tribunales presididos por clérigos. "Partidos de la oposición, grupos de derechos humanos y de no musulmanes se oponen denodadamente a los esfuerzos del primer ministro por introducir la leyes islámicas argumentando que aquellas violan la Constitución." (11)
La Constitución de 1985 distingue entre derechos humanos susceptibles de derogación y no susceptibles de derogación, estando clasificada la libertad religiosa entre los primeros. Durante la presidencia del General Zia ul-Haq (1977-1988) se constituyó un "Federal Shariat" o Tribunal de Sharía (Federal Sharía Court, FSC) con plena "jurisdicción  sobre condenas o absoluciones dictadas por juzgados de distrito en aquellos casos en que sean de aplicación...las leyes penales islámicas; con jurisdicción exclusiva para dar audiencia a (peticiones) ...que cuestionen cualquier ley o disposición por ser radicalmente opuestas al Santo Corán; y con jurisdicción exclusiva para examinar cualquier disposición legal por oposición radical al Santo Corán (12) (Art. 203-D -1-)
Aunque los no musulmanes no están obligados a comparecer ante el Tribunal de la Sharía par prestar testimonio, están sujetos a sus mandatos. La Ordenanza XX (1984), que fue incorporada a la Constitución de 1985, estableció el Hudud Islámico (Castigo) a fin de "definir los crímenes contra el Islam" y "asegurar el cumplimiento de la pena por parte de los que los cometen". En tales casos el testimonio de un varón no musulmán vale la mitad del emitido por un musulmán. En 1986 se incorporó al código penal paquistaní la sección 295-C, en virtud de la cual se estableció el carácter obligatorio de la pena de muerte para todo aquel que fuera condenado por blasfemia contra el Profeta Mahoma. Desde 1986 a 1993, alrededor de 200 musulmanes  de la secta ahmadi fueron procesados por "blasfemia", aunque ninguno de ellos resultó condenado. Más de una docena de cristianos fueron también inculpados, cuatro de ellos resultaron muertos en la detención, pero ninguno fue ejecutado. El 6 de mayo de 1998, John Joseph, obispo de Faisalabad y Presidente de la Comisión de Derechos Humanos creada por la Conferencia Episcopal de Pakistán, se quitó el mismo la vida para protestar contra las leyes sobre la blasfemia.

En el sistema legal de la sharía - aplicado en Arabia Saudí, Pakistán, Afganistán, Irán, Sudán, y en otros países musulmanes, el testimonio de un hombre musulmán equivale al testimonio de dos mujeres musulmanas. Abundan los ejemplos de aplicación estricta de la sharía en otros lugares, o de suspensión de sus condenas. Las reivindicaciones de  los grupos islamistas en Argelia, Egipto y en cualquier otro lugar están generalmente relacionadas con interpretaciones extremistas de la sharía.

Las versiones inglesa y árabe pueden diferir, pero la sharía siempre prevalece.-

Al igual que sucede con la UIDHR, también existen dos versiones de la CDHRI de 1990; una en inglés para uso general y otra en árabe, ofreciendo cada una de ellas un mensaje hasta cierto punto diferente.
Todos los derechos y libertades de esta Declaración están sujetos a la sharía islámica (artículo 24)
La sharía islámica es la única fuente de referencia para la interpretación o clarificación de cualquiera de los artículos de esta Declaración (artículo 25)
A pesar de la palmaria contradicción con la Declaración Universal de Derechos Humanos, la CDHRI fue publicada en diciembre de 1997 por la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, en el Volumen II de Instrumentos Internacionales, lo que parece que le otorga una cierta autoridad, aun cuando el subtítulo hace referencia a Instrumentos Regionales, mientras que el subtítulo del Volumen I (en dos partes) es Instrumentos Universales.
Se hace difícil entender porqué la CDHRI es el documento concluyente del Volumen II, en la sección E cuyo epígrafe es "Organización de la Conferencia Islámica", dado que la OIC no es un ente regional específico, ni la CDHRI "un instrumento regional".

La "Declaración de El Cairo de Derechos Humanos en Islam" en las Naciones Unidas

La CDHRI tenía supuestamente por objeto "servir como orientación a los estados miembros en el campo de los derechos humanos", estableciendo su preámbulo que:
Los Estados miembros de la Organización de la Conferencia Islámica  (...) Afirmando el papel civilizador e histórico de la Comunidad de creyentes Islámica, instituida por Allah como la mejor comunidad, que legó a la humanidad una civilización ecuánime y universal, que pone en relación esta vida con la otra y armoniza la ciencia con la fe; y (....) en la creencia de que los derechos fundamentales y las libertades generales en el Islam son  parte integral de la religión de los musulmanes (...)en tanto que decretos divinos revelados por Allah en sus Libros, enviados y restablecidos por medio del Sello del último de sus Profetas, culminando así cuanto habían legado las sagradas escrituras. Observarlos es signo de devoción, así como descuidarlos o transgredirlos es una abominación de la religión. Todo ser humano es responsable de ellos individualmente, y la Comunidad de los Creyentes es responsable de ellos colectivamente.

Con lo que la CDHRI establece su supremacía sobre la Declaración Universal de Derechos Humanos, sobre la base de la revelación divina.

Este Volumen II fue remitido a los dieciocho "expertos independientes" de la Subcomisión que hicieron referencia a la CDHRI en el preámbulo de una resolución adoptada el 21 de agosto de 1998. (16) En este se puede leer, entre otras cosas:

1998/17: Situación de las Mujeres en Afganistán

"Seriamente preocupados por la situación de la población femenina en Kabul y otras partes de Afganistán,
Consternados por la aseveración de los talibanes según la cual el Islam respalda su actuación política respecto a las mujeres,
Plenamente conscientes de que la Declaración de Derechos Humanos en Islam, adoptada por la Organización de la Conferencia Islámica en 1990, garantiza los derechos de la mujer en todos los campos."

La referencia es al artículo 6 (a), que declara: "La mujer es igual al hombre en dignidad humana, y tiene derechos de los que disfrutar y deberes que cumplir". Esos "derechos de los que disfrutar" están "sometidos a la sharía islámica" (artículo 24), y los "deberes" están igualmente prescritos por la sharía islámica.

Dos previos ejemplos de las Naciones Unidas relacionados con la "blasfemia".-

En una carta fechada el 18 de febrero de 1994 dirigida a todos los delegados de la Comisión de Derechos Humanos (15), el embajador sudanés exigió la inmediata retirada de cualquier referencia - del informe elaborado por el Ponente Especial sobre Sudán- que indicara la existencia de contradicciones entre los convenios internacionales de derechos humanos y las estipulaciones de la Ley Criminal de Sudán de 1991. El embajador alegaba que el informe "contenía observaciones abusivas, desconsideradas, blasfemas y ofensivas sobre la fe islámica". Una posterior circular sudanesa, titulada "Ataque al Islam", proclamaba que algunos extractos del informe "representan un indigno ataque a la religión del Islam y contienen una apelación a la abolición de la legislación penal islámica."

En respuesta a ello, la Comisión adoptó la resolución 1994/79 exhortando al gobierno de Sudán "a dar cumplimiento a los convenios internacionales aplicables en materia de derechos humanos y a adaptar su legislación a esos instrumentos  de los que Sudán es parte."
Pese a las múltiples amenazas de muerte publicadas en el periódico gubernamental Horizon (16), el Dr. Gaspar Biro continuó sus investigaciones sobre las múltiples violaciones de los derechos humanos que se producen en Sudán, ampliamente descritas en el último informe que remitió a la Asamblea General de las Naciones Unidas y a la Comisión de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas (17). Varias resoluciones condenando los Gobiernos de Sudán respaldaron sus informes.

El 18 de abril de 1997 se realizó una nueva acusación de blasfemia (18). En esta ocasión las palabras señaladas como ofensivas procedían de una cita contenida en el informe del Ponente Especial sobre racismo, el Sr. Maurice Glélé-Ahanhanzo, de Benín (el epígrafe  "Islamismo y Antisemitismo Árabe"). (19)

Esta nueva "blasfemia" sí prosperó después de que el representante de Indonesia interviniera en la última sesión de la Comisión - en nombre de los 56 estados islámicos de la OCI, a iniciativa de Irán- arguyendo que el Islam había sido difamado y que se había lanzado "blasfemia" contra el Corán. Ello condujo a que los 53 estados miembros de la Comisión adoptaran por consenso la decisión 1997/125, obligando al Ponente Especial a tomar una "acción correctiva". (20)

De donde se derivó un peligroso precedente: la censura de un Ponente Especial del las NU, en su capacidad de obrar como experto independiente y en sus informes, por una alegación de "blasfemia" pese a que los hechos referidos eran exactos. Lo que nos proporciona un concreto ejemplo de como acaba imponiéndose por consenso, en las propuestas de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, el relativismo cultural, evitando de ese modo un conflicto "religioso-cultural". En consecuencia el dilema para el Ponente Especial quedó así: censura o dimisión. (21)

Un año más tarde, el 24 de marzo de 1998, los representantes de Irán y Sudán continuaban reclamando a la Comisión de Derechos Humanos que actuara con más dureza aun  en relación con su decisión 1997/125 por la que se censuraba la "blasfemia". (22) Nadie debería sorprenderse de que estas presiones continúen ejerciéndose en este caso y en otros, a la vista del seminario organizado de forma conjunta por la Oficina del Alto Comisionado y la OCI como parte del proceso para - en los términos de la carta de "invitación" de la Sra. Robinson- ofrecer una perspectiva islámica sobre la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Tomando en cuenta la perspectiva islámica sobre los derechos humanos, Ann Elizabeth Mayer, en su fundamentado ensayo, hace una interesante puntualización:

Puesto que los habituales teóricos de los derechos humanos islámicos insisten en manifestarse exclusivamente en términos de la idealizada visión de una armonía social islámica, pese a que los archivos históricos y los hechos de los gobiernos actuales han demostrado de forma incontestable lo inadecuado del proyecto concreto por ellos propuesto, uno puede llegara a dudar de que el proyecto islámico de derechos humanos fuera realmente concebido para dar respuesta a problemas políticos contemporáneos o para mejorar la protección de los derechos humanos en las sociedades  actuales de oriente medio. (23)

El carácter universal de los derechos humanos es de una importancia estratégica. Las discusiones acerca de la naturaleza de la sharía en los países islámicos o en cualquier otro lugar pueden tener un interés intelectual, pero carecen de toda relevancia a los efectos de la Carta de Derechos Humanos Universales, o de las decisiones intergubernamentales adoptadas con base en ella. La principal finalidad de la DUDH consistió en crear un acuerdo marco para una sociedad global que está necesitada de ciertos códigos universales que se basen en el consenso mutuo a fin de que puedan funcionar. Es precisamente el carácter universal de la DUDH lo que hace de ella un sustrato común para las relaciones entre los pueblos por encima de sus fronteras nacionales o culturales.

Hoy día, todo el mundo entiende la importancia del respeto por la dignidad y singularidad de todos los seres humanos. Al mismo tiempo, existe una preocupación compartida por el desprecio a dicha dignidad.
Existen sin embargo numerosas razones para considerar la cuestión de los derechos humanos como un asunto de decisiva importancia, más allá de cualquier experiencia anterior, en la época de la guerra fría. La dignidad de cada ser humano solo podrá ser debidamente asegurada y obtener una protección efectiva dentro del marco de un sistema complejo de normas, principios e instituciones.
Las cuestiones atinentes a los derechos humanos en las relaciones internacionales son a menudo consideradas como pertenecientes a la esfera moral, pese a que existen instrumentos internacionales legalmente vinculantes que desarrollan los principios de la DUDH. Una de las lecciones de la guerra fría a estos efectos es que únicamente una posición firme y sin compromisos con relación a las cuestiones fundamentales podrá llevar a la consecución de los ideales y objetivos de la Carta Internacional de los Derechos Humanos y de otros instrumentos relevantes. (24)

Artículo publicado en el diario Midstream (Nueva York) en febrero/marzo de 1999, aparecido y reproducido en Europe News.

Notas

(1) From official text; see also UN summary record E/CN.4/1998/SR.2, para.9.
(2) "Droits de l'homme à la carte," Tribune de Genève, 25 November 1998.
(3) By Soheib Bencheikh (Algeria), "L'Islam et la liberté religieuse" (HR/IP/SEM/ 1998/WP.11); Dr. Ridwan El Sayyed (Lebanon), "Human rights in contemporary Muslim thought" (HR/IP/SEM/1998/WP.13).
(4) "...it was necessary that Muslim theologians and thinkers should break their shameful silence and appeal for a reform of their theology and a rereading of the Koran..." (23 March 1998: E/CN.4/1998/SR.21, para 66); and "Le problème des musulmans est d'avoir sacralisé l'Islam", Le Courrier (Agence Télégraphique Suisse), Geneva, 14-15 November 1998.
(5) A Compilation of International Instruments. Volume I: Universal Instruments (Part 1 and Part 2), New York/Geneva: UN (Centre for Human Rights), 1993-94, 5th rev. (ST/HR/I/Rev.5), pp. 418 and pp. 950.
(6) The new Iranian Constitution (December 1979) referred to human rights in Article 20, without endorsing the UDHR. See A/C.3/37/SR. 56, paras. 53-55, for a 1982 demand to transform the UDHR "through sincere dialogue and honest scholarly endeavour."
(7) Ann Elizabeth Mayer, Islam and Human Rights. Tradition and Politics, (Boulder, Colorado: Westview Press/London: Pinter Publishers, 1991 p. 27.
(8) A/C.3/39/SR.65, paras. 91-95.
(9) Official Records of the Human Rights Committee 1992-93, CCPR/12 (International Covenant on Civil and Political Rights), New York/Geneva: UN (ICCPR), 1996, Volume I, 46th session, 1196th meeting, paras. 55-59.
(10) Press Release (Geneva, 5 December 1991). E.CN.4/1992/SR.20, paras. 17-20.
(11) "Pakistan Imposes Strict Islamic Law," Associated Press, 17 January 1999.
(12) Charles H. Kennedy, "Repugnance to Islam - Who Decides? Islam and Legal Reform in Pakistan," International and Comparative Law, vol. 41, Part 4, October 1992, p. 772.
(13) Association for World Education, "Blasphemy Legislation in Pakistan's Penal Code," NGO Written Statement, E/CN.4/Sub.2/1998/NGO/3.
(14) A Compilation of International Instruments. Volume II: Regional Instruments, New York/Geneva: UN (Office of the High Commissioner for Human Rights), December 1997, pp. 478-484.
(15) E/CN.4/1994/122.
(16) Agence France Press, 14 February 1994.
(17) GA interim reports: A/48/601, A/49/539, A/50/569, A/51/490, A/51/510; CHR reports: E/CN.4/1994/48, E/CN.4/1995/58, E/CN.4/1996/62, E/CN.4/1997/58 and E/CN.4/1998/66. Extracts from his 1993-95 reports, detailing slavery and forced conversions to Islam, were summarized in a documentary article with an introduction, by David Littman, "The U.N. Finds Slavery in the Sudan," Middle East Quarterly, Vol. III, N? 3, September 1996, pp.90-94.
(18) René Wadlow and David Littman, "Dangerous Censorship of a UN Special Rapporteur," Justice, Tel Aviv, September 1997, No. 14, pp.10-17; "Blasphemy at the United Nations?," Middle East Quarterly, Philadelphia, Vol. 4: No. 4, December 1997, pp. 85-86; "UN Special Rapporteur Censured on 'Islamist and Arab Antisemitism'", Midstream, New York, Vol.44, No. 2, February/March 1998, pp.8-13.
(19) E/CN.4/1997/71, sub-heading: E.3, Chapter II.
(20) E/CN.4/1997/SR.70, paras. 22-23.
(21) E/CN.4/1998/71, Corr.1.
(22) E/CN.4/1998/SR.11, para 50, and SR.12, para. 10. For another "blasphemy" case in relation to the 1948 Genocide Convention, see the 1997 written statement by the Association for World Education: E/CN.4/Sub.2/1997/NGO/15.
(23) Ann Elizabeth Mayer, Islam and Human Rights, op. cit. p. 67. In chapter 5 on Discrimination Against Women and Non-Muslims, she concludes: "In these circumstances, reference to Islamic criteria on rights is not likely to result in respect for the principles of equality and equal protection of the law as mandated in international human rights law; instead, such references tend to undermine the rights involved and to afford legal rationales for discrimination." (p. 108). A recent attempt at an analysis of this problem, led its author to conclude that: "Although doctrinal Islam does not stand in dire need of reinterpreting its juridical tenets, it surely needs reformulation of its human rights doctrine specifically in reference to gender, non-revealed religions, and equality between and among Muslims and non-Muslims." (Mahmood Monshipouri, "The Muslim World Half a Century after the Universal Declaration of Human rights: Progress and Obstacles," in Netherlands Quarterly of Human Rights, Vol. 16, No. 3, September 1998, pp. 287-314.)
(24) On this idea, see Gaspar Biro, "The Universal Declaration of Human Rights and the Cold War." Statement to an International Colloquium (subject: La Déclaration universelle des droits de l'homme: 1948-1998: Avenir d'un idéal), La Sorbonne, Paris, 14-16 September 1998