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Ayaan Hirsi Ali entrevistada por L'Express

En su libro, Insumisa (Robert Laffont), usted escribe esto: "Después del asesinato de Theo Van Gogh, yo estaba íntimamente convencida de que la única manera de formular mis críticas se había a de basar en una palabra liberada."


Hablar libremente es, efectivamente, el único modo de hacer un aggiornamento del islam.

¿No hay pues cohabitación posible entre el islam y occidente?

Eso es lo que yo digo.  Pero la cohabitación es posible con los musulmanes que se permitan criticar el marco moral que la religión les impone. A todos esos yo les lanzo esta pregunta. ¿Queréis seguir íntegramente el pensamiento del Profeta? Algunos musulmanes ilustrados están preparados para esta reflexión. Es lo que yo le voy a decir al rector Boubaker, de la gran mezquita de París.  Yo no creo en un movimiento que pretenda liberalizar el islam sin poner en cuestión al Profeta y al Corán. Eso es absurdo. Es como redecorar la casa y quedarse fuera. La crítica del islam debe venir de los musulmanes de Occidente. Porque solo Occidente ofrece ese contexto de libertad. Si yo hubiera pretendido hacer algo así en cualquier país musulmán, yo estaría muerta desde hace mucho.

¿Por qué dejó usted el partido social-demócrata para unirse a las filas del partido liberal VVD?

¡Porque la izquierda es exactamente igual que los musulmanes! Yo quería fijar la prioridad en la defensa de las mujeres inmigrantes víctimas de violencia doméstica y se me dijo: "¡No, eso no es una prioridad! Ese problema se resolverá solo en cuanto que los inmigrantes tengan trabajo y estén integrados." Es eso justamente lo que dicen los imanes que nos piden que aceptemos ahora la injusticia y la esclavitud porque mañana, en el cielo, Dios nos obsequiará con  dátiles y uvas... Yo creo que es prioritario defender al individuo en primera instancia. La emancipación sexual, la defensa de los derechos del individuo, la mejora de las condiciones de vida de los inmigrantes han sido las grandes causas de la izquierda neerlandesa. A sus ojos, el simple hecho de pertenecer a una minoría en los Países Bajos te otorga todos los derechos. Este multiculturalismo es desastroso: ¡Invocad la discriminación y todas las puertas se os abrirán! ¡Gritad contra el racismo y cerraréis la boca a vuestros adversarios! Sin embargo el multiculturalismo es una teoría inconsistente: si hemos de dejar que las comunidades conserven sus tradiciones, ¿qué sucede cuando resulta que esas mismas tradiciones se ejercen en detrimento de las mujeres o de los homosexuales? La lógica multicultural conduce a aceptar la subordinación de las mujeres a los hombres. A pesar de ello, los partidarios del multiculturalismo se niegan a reconocerlo. Lo que alegan es que las mujeres quieren eso, ellas mismas. Por supuesto eso es falso: la opresión de las mujeres viene de su educación.

¿Cuál es su reacción cuando ve que los autores de los atentados cometidos en nombre del islam, en Europa o en los Estados Unidos, han sido educados en estos  lugares?

Eso contradice la tesis según la cual la pobreza es la causa del terrorismo. Eso confirma la seducción del mensaje islamista. No son las circunstancias las que llevan al terrorismo, se trata de una elección individual. En Holanda son los jóvenes titulados, de procedencia universitaria, con expectativas de conseguir muy buenos trabajos, los que van a buscar en Internet el mensaje fundamentalista y han cedido a la tentación totalitaria. El islam contiene las semillas del fascismo. Deberíamos entender este proceso. La elección es fácil: bien los intelectuales europeos tienen el coraje de desafiar los dogmas y la doctrina del islam, como lo hicieron sus predecesores con el cristianismo y el judaismo, o bien  serán prisioneros de la idea de que una minoría debe ser tolerada y abandonada a su propia suerte. Si esta última opción gana, tendremos aun más atentados y perderemos jóvenes espíritus brillantes abducidos por la locura del totalitarismo.

¿Tiene usted la sensación de que ese dilema se plantea tan claramente en esos términos para todos?

No  y es por eso por lo que, yo lo repito a menudo. Muchos europeos se interrogan hoy en día sobre la cuestión del islam y ¡no deben tener miedo de generar controversia! Europa es un continente construido sobre la controversia.  La globalización hace que numerosos jóvenes procedentes de la inmigración lleguen a Europa, incluso si ustedes tratan de impedirlo. Es una cuestión de demografía. Y ellos reproducirán el sistema. Es absolutamente de interés para nosotros, en cuanto occidentales, la reforma del islam.

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